Hermandad de la expiración de Córdoba

Historia. A principios del siglo XX el Padre Clateriano Antonio Pueyo propone el traslado desde San Francisco al Real Convento de San Pablo.

El origen de la devoción al Cristo de la Expiración lo encontramos en la antigua collación de San Nicolás de la Ajerquia cuando en el siglo XVII se inicia el culto a través de esta cofradía penitencial que sufrirá un enorme apogeo hasta los años cuarenta de la centuria dieciochesca, cuando una grave crisis, unida a los fuertes problemas entre la religiosidad popular y la mitra cordobesa en el XIX, lleven a la desaparición de la cofradía aunque se mantenga el culto y la devoción a la Imagen en la capilla donde actualmente radican los titulares de la cofradía cordobesa del Huerto, en la parroquial de San Francisco y San Eulogio.

En los primeros años del siglo XX el Padre Claretiano Antonio Pueyo propone su traslado hasta el que fuera Real Convento de dominicos de San Pablo, donde desde aquel momento estaban asentados los religiosos Hijos del Corazón de María, fuerte orden misionera fundada por San Antonio María Claret. En 1904 se traslada la Imagen del Cristo de la Expiración a San Pablo, cuando empieza una nueva etapa para la cofradía. Con el traslado de la Imagen del Cristo de la Expiración a San Pablo en 1904 se inicia una nueva etapa en la secular historia de esta devoción cordobesa. En 1918 se reorganiza la antigua hermandad y cofradía penitencial del Santísimo Cristo de la Expiración, realizando su salida procesional ese mismo año en la tarde del Viernes Santo, apareciendo ya con la actual Imagen de María Santísima del Silencio, donación de aquellos años bajo la advocación de Los Dolores, como queda plasmado en una fotografía que recoge esta primera salida. Durante el siglo XX la cofradía del Cristo de la Expiración sufre determinados altibajos que nos llevan hasta la segunda mitad de siglo, donde distintas personalidades de la Semana Santa de Córdoba se irán sucediendo en el cargo de Hermano Mayor dotando a la hermandad del estilo e idiosincrasia sobria y elegante que la caracteriza hoy día.

La llegada en 1973 de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, de la mano de Fray Ricardo de Córdoba y Rafael Zafra, se convierte en un autentico revulsivo para esta corporación nazarena que, a partir de entonces, se esmera en crear unos pasos y un guión procesional de exquisito gusto y nobles materiales. La labor incansable de sus hermanos, pionera hermandad en instalar una caseta de feria, la creación de la primera cuadrilla de hermanos costaleros en Córdoba, el vivir la hermandad todo el año, como pregonó el Hermano Mayor en los años sesenta José Flores, han hecho de esta cofradía una de las más completas de la Semana Santa de Córdoba. Tradición y devoción que se vio recompensada en 1993 cuando, siendo Hermano Mayor Manuel Recio, el Obispo José Antonio Infantes Florido decide premiar el 75º aniversario de la reorganización de la Cofradía de la Expiración con la Coronación Canónica a Nuestra Señora de Rosario en sus Misterios Dolorosos, Imagen que recogía la devoción secular a la Virgen del Rosario en la iglesia de San Pablo por los dominicos.

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