La Coronación Canónica de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos.

Con el objeto de transmitir al Prelado los actos que la corporación iba a desarrollar con motivo del 75 aniversario de su reorganización, la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Expiración es recibida en audiencia por el Obispo de la Diócesis de Córdoba el día 24 de enero de 1992.

Este encuentro, de carácter meramente protocolario en su génesis, resultaría ser de enorme trascendencia en la historia de la hermandad, ya que durante el transcurso del mismo Monseñor José Antonio Infantes Florido, alentó a los cofrades de la Expiración a solicitar la Coronación Canónica de su titular, Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, al considerar que dicha imagen recogía el amor y la veneración que los fieles cordobeses han tributado desde el siglo XVIII a la Virgen del Rosario, al mismo tiempo que reconocía el sello mariano de la cofradía y la particular devoción que la hermandad profesaba al Santo Rosario.

Tras esta reunión la Junta de Gobierno convocó un Cabildo General Ordinario de hermanos a celebrar el día 26 de abril de 1992, acordándose en el mismo iniciar el expediente de Coronación Canónica.

Este acuerdo supuso el inicio de un intenso trabajo, en el que recogieron más de 10.000 adhesiones, entre las que se encontraban, las correspondientes a los miembros del Cabildo Catedralicio y del Seminario Conciliar de San Pelagio, más de veinte comunidades parroquiales y religiosas, medio centenar de hermandades penitenciales y de gloria, así como, las correspondientes a distintas asociaciones culturales y recreativas de la ciudad
El expediente de Coronación Canónica, que además de las adhesiones anteriormente citadas, incluía la solicitud de la hermandad y el informe justificativo, fue elevado al Obispado de Córdoba, el día 3 de julio de 1992.

El día 7 de octubre de 1992, festividad de Nuestra Señora del Rosario, el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Antonio Infantes Florido, promulgó un Decreto Episcopal en el que con las palabras que seguidamente se transcriben, aprobó la Coronación Canónica de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos.

“DECRETAMOS QUE LA SAGRADA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO EN SUS MISTERIOS DOLOROSOS, VENERADA EN LA REAL IGLESIA DE SAN PABLO DE CÓRDOBA, SEA DISTINGUIDA CON EL HONOR DE LA CORONACIÓN CANÓNICA.”

La lectura del decreto tuvo lugar el día 7 de octubre de 1992, mismo día en el que fue promulgado, durante el transcurso del Pontifical presidido por el Prelado de la Diócesis en la Real Iglesia de San Pablo.

Con motivo de la Coronación Canónica de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, fueron organizados distintos actos de carácter cultural y formativo, como la presentación de un cartel alusivo al acto, obra de Luis Álvarez Duarte; ciclo mariológico de conferencias; o el pregón de la coronación a cargo de fray Ricardo de Córdoba.

Asimismo, como parte de la labor social llevada a cabo en virtud de este acontecimiento, podemos destacar los donativos ofrecidos a la comunidad parroquial del Polígono del Guadalquivir, el importe de una beca para estudiar en el Seminario Conciliar de San Pelagio, o el almuerzo servido a los ancianos acogidos en el asilo Madre de Dios.

Durante los días 4, 5 y 6 de octubre de 1993, se celebró en la Real Iglesia de San Pablo un triduo preparatorio a la Coronación Canónica, que tendría lugar el día 31 de octubre de 1993, en la Santa Iglesia Catedral.

La tarde del día 30 de octubre de 1993, tras la celebración de la Santa Misa en la Real Iglesia de San Pablo, las imágenes del Santísimo Cristo de la Expiración, María Santísima del Silencio y Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, fueron trasladadas a la Santa Iglesia Catedral.

El día 31 de octubre de 1993, Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, fue coronada canónicamente en la Santa Iglesia Catedral, convirtiéndose en la primera imagen mariana que en el interior de las naves catedralicias fuera distinguida con dicho honor.

La Misa Pontifical de coronación comenzó a las cinco y media de la tarde, siendo presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Antonio Infantes Florido, Obispo de la Diócesis de Córdoba y concelebrada por varias decenas de sacerdotes.
El acto de coronación se llevó a cabo en el ofertorio de la celebración eucarística, momento en el cual el Prelado de la Diócesis de Córdoba, impuso la nueva presea a Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, actuando como padrinos de la ceremonia la Congregación de Hijas de María Santísima de los Dolores y de San Felipe Neri y la Congregación de Misioneros Hijos del Corazón de María.

La corona impuesta, sufragada en gran medida con la aportación de los cofrades y devotos, es una magnífica pieza de orfebrería, diseñada por el autor de la Sagrada Imagen, Luis Álvarez Duarte, y cincelada en el taller “Francisco Díaz Roncero e Hijos”. Es una obra de corte clásico en la que se conjugan las más puras líneas de distintos estilos como el renacimiento y el barroco, está ejecutada en oro, encontrándose cincelada a doble cara con molduras en relieve y enriquecida con zafiros y brillantes, rematándose la pieza con una cruz de esmeraldas finas montadas al hilo.

Una vez concluida la Misa Pontifical, los titulares de la Hermandad de la Expiración, volvieron en procesión a la Real Iglesia de San Pablo, siendo acompañada Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada, tras su paso de palio, por la Banda de Música del Regimiento de Infantería Soria Nº 9, con sede en Sevilla.

Los actos programados con motivo de la Coronación Canónica de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos se cierran, con un triduo de acción de gracias, un besamanos extraordinario a la Sagrada Imagen y una misa ofrecida en sufragio del benemérito P. Antonio María Pueyo del Val y de los miembros de la hermandad fallecidos.

Como final de estas notas históricas queremos destacar las palabras de reconocimiento que el Excmo. Ayuntamiento de Córdoba, a través de su actual alcaldesa, Dª. Isabel Ambrosio Palos, ha dedicado a la Hermandad de la Expiración, que son fiel reflejo de los valores e inquietudes por los que esta corporación ha trabajado a lo largo de historia:

“El Ayuntamiento de Córdoba reconoce los valores sociales, culturales e históricos de esta Institución, así como su carácter pionero en la transformación de las Cofradías y la Semana Santa de Córdoba en el último cuarto del siglo XX, cambios que hoy permanecen y están consolidados.”